¿Qué nos cuenta una calle? Una calle es para la etnografía urbana, para el Viaje a pie de Fernando Gonzales o los Pasos siempre últimos de la novela de Manuel Hernández. Nacidos entre sus muros sin habérselo preguntado, los muchachos ensayan sus grafittis, a la manera de unos flanêurs parisinos.
Una calle es un cosmos. Una calle quiere ser leída, quiere compartir sus secretos. Pero, ¿de qué secretos nos puede hablar una calle tan modesta y desapercibida como la calle 66 con carrera 5ª? Esa es la cuestión. Tras los pasos sugeridos por un amigo, encontré el dibujo de un burro, una ametralladora y un niño palestino. ¿Qué quién me dijo que el niño era palestino? Pues el burro. ¿Quién firma ese extraño grafitti? ¿Qué quiere decir esa firma? ¿Y las otras? ¿Qué nos comunican?
Las dos respetables casas inglesas, cada una con su solución habitacional. La una más acicalada con apartamentos sacados de los segundos niveles, prestos para garantizar unos ingresos extra. La otra, más descuidada, seguramente unifamiliar, con sus marcos de puertas y ventanas en madera.
Después, caer en cuenta de la expansión de la ciudad. Darse cuenta de las enormes instalaciones del Colegio de las Betlemitas. Su Auditorio en ladrillo cocido. Los edificios vecinos de cinco o seis pisos para vivir en condiciones competentes. Las otras casas. Las puertas de los dos garajes, que no se usan hace años. Y los jóvenes ni tan adaptados ni tan delincuentes, protestando, contándonos sus cuidados, las palabras en ingles para advertir Dont kill the beat.
Pero no puede faltar el vivero y la casa para las soluciones finas, y la tienda que provee a unos obreros a la hora del almuerzo. ¿Qué cantidad de signos se ven en un pequeño cosmos? Un tratado verdadero de semiótica urbana.
No ha llegado el ímpetu urbanizador de meterse a los cerros para crear el barrio de la élite, Rosales verdaderamente. No es Chapinero, con sus comercios de cualquier cosa y sus fragmentos de un pequeño esplendor de los años veinte.
En la mitad de todo y de nada está la calle 66 con carrera 5ª. Condensación de grafittis irrepetibles y de muestra de diversas arquitecturas. Como un libro lleno de escritura propia, está sola y se abre a quien quiera leerla.
Pronto, ante el arrogante turismo de lo monumental, vendrá el turismo de lo humilde, de lo casi olvidado, de lo casi. Allí estará esperándonos esa calle.

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